El programa de rehabilitación intensivo del ictus en el Hospital Juan Ramón Jiménez reduce las secuelas a la mitad

Un estudio avala la notable mejoría del grado de independencia logrado por los pacientes

El centro viene aplicando de forma pionera en Andalucía esta terapia precoz en los dos últimos años

El programa de rehabilitación precoz e intensivo del paciente con ictus, que viene desarrollando el Hospital Universitario Juan Ramón Jiménez de forma pionera en Andalucía en los dos últimos años, ha conseguido reducir a la mitad las secuelas derivadas de esta enfermedad, mejorando notablemente su grado de independencia.

Ésta es la principal conclusión del estudio llevado a cabo por los especialistas del centro tras analizar, en un año completo, el impacto que ha tenido este innovador programa en los pacientes que lo han recibido. Los resultados del mismo, que son estadísticamente muy significativos, han sido presentados este verano en el LXXII Congreso de la Sociedad Andaluza de Medicina Física y Rehabilitación.

Los pacientes han mejorado en más del 50% su funcionalidad en todas las variables estudiadas, esto es, la movilidad, la capacidad de marcha, la fuerza, el equilibrio y el lenguaje.

El ictus es una de las patologías denominadas “tiempo-dependientes”, ya que la eficacia del tratamiento depende, en gran medida, del tiempo en el que se aplica. Así, cuanto menos tiempo pase entre el inicio del ictus (una vez estabilizado clínicamente) y el comienzo del tratamiento, mayor es el potencial beneficio del mismo. La intensidad de la rehabilitación en fase inicial del ictus, logra mejorar los resultados, minimizando las secuelas que los pacientes sufrirán en el futuro. 

Esta rehabilitación precoz se lleva a cabo en la misma Unidad de Ictus, donde se cuenta con una Sala multifuncional de Terapia Ocupacional, Logopedia y Rehabilitación Cognitiva y otra Sala de Fisioterapia dotada con un equipo de marcha suspendida. En ellas, un equipo multidisciplinar formado por médicos especialistas en medicina física y rehabilitación, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales y logopedas, trabajan de manera individualizada con cada paciente las diferentes áreas de mejora en función de sus necesidades.

No todos los pacientes son candidatos a esta modalidad de tratamiento intensivo, bien porque no conseguirán mejorar los resultados, no tolerarán la intensidad del mismo, o porque en algunos casos puede resultar incluso contraproducente.

Por ello, el especialista en medicina física y rehabilitación, tiene en cuenta una serie de parámetros para valorar si el paciente es candidato a iniciar este programa. Entre ellos, se encuentran la estabilidad clínica y neurológica, la gravedad del ictus, otras enfermedades que interfieran, la capacidad física para tolerarlo y tener un entorno sociofamiliar favorable, entre otros.

Los pacientes beneficiarios reciben un programa activo de rehabilitación durante 15 días, en sesiones dobles de mañana y tarde, todos los días de la semana incluidos los festivos para optimizar los resultados. Para ello, permanecen ingresados en las camas de Rehabilitación disponibles para esta finalidad, un total de 4, ubicadas frente a la Unidad de Ictus, en la Unidad de Hospitalización de Neurología. En este tiempo, además de la atención clínica habitual, reciben hasta cuatro programas de tratamiento según necesidades: fisioterapia, terapia ocupacional, logopedia y terapia cognitiva.

A partir de entonces continúan en tratamiento diario ambulatorio una vez al día en la Unidad de Rehabilitación Neurológica de Adultos ubicada en el Hospital Vázquez Díaz durante los meses siguientes, con una duración de la terapia variable dependiendo de la evolución del paciente.

Este novedoso programa se suma al éxito asistencial de todos los participantes en el protocolo provincial de Ictus de Huelva (médicos de atención primaria, SUAP, DCCU, EPES-061, médicos de urgencias hospitalarias, radiólogos, neurólogos de guardia y equipo de enfermería, auxiliares y celadores de la Unidad de Ictus). Juntos han posibilitado una drástica reducción de las secuelas derivadas de este evento, hasta el punto de que el 70% de los pacientes con ictus presenta a los 3 meses un grado de discapacidad muy leve o despreciable, un 15% leve a moderada y solo un 12% severa. La rapidez de acción y la eficacia de los tratamientos han sido fundamentales para evitar fallecimientos, reducir el grado de dependencia y mejorar la calidad de vida de estas personas. La concienciación ciudadana para llamar o acudir de inmediato a un centro sanitario ante la aparición de los primeros síntomas resulta vital.